
Filamento PLA Winkle UL94 V0 1,75 mm 750 g
PLA autoextinguible con certificación de fuego UL94 V-0: deja de arder en menos de 10 segundos al retirar la llama,…
Aquí eliges el material correcto para tu impresora 3D sin perder horas de prueba y error. Trabajamos con filamento Winkle, marca española fabricada en Salamanca, con control de diámetro y bobinas selladas al vacío, compatible con cualquier impresora FDM de 1,75 mm (Creality y otras). Stock en España, asesoramiento técnico real y soporte por WhatsApp para que aciertes con el PLA, el PETG o el técnico que necesita tu pieza.
Dos preguntas rápidas para orientarte hacia el material adecuado según tu pieza. No es un formulario de venta: es para acertar a la primera.
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| Material | Resistencia | Dificultad | Uso típico |
|---|---|---|---|
| PLA | Baja-media (rígido pero frágil) | Muy fácil | Decoración, figuras, prototipos, maquetas |
| PETG | Media-alta (tenaz, no quebradizo) | Media | Piezas funcionales, soportes, recipientes |
| ABS / ASA | Alta (resistente al calor; ASA aguanta el sol) | Avanzada | Ingeniería, automoción, exterior, carcasas |
| PP | Alta tenacidad y resistencia química | Avanzada | Piezas vivas, bisagras, contacto con químicos |
Un filamento es el material en forma de hilo enrollado en una bobina que alimenta a una impresora 3D de tipo FDM (fabricación por hilo fundido). El extrusor de la impresora empuja ese hilo hacia la boquilla, donde se funde, y va depositando el plástico capa a capa hasta formar la pieza. Dicho de otro modo: el filamento es la materia prima de tu impresora, igual que la tinta lo es de una impresora de papel. La diferencia entre un buen resultado y una pieza fallida depende en gran medida de elegir el material correcto y de que ese material tenga calidad constante.
No todos los filamentos son iguales ni sirven para lo mismo. Hay materiales pensados para que imprimas fácil y con buen acabado, otros para que la pieza aguante esfuerzos mecánicos, y otros para que resista calor, sol o productos químicos. Por eso esta página es un punto de partida: te ayuda a entender los grandes grupos de material y a decidir cuál encaja con tu pieza, para luego entrar en la categoría concreta del que necesites.
El primer dato práctico al comprar filamento es el diámetro del hilo, porque tiene que coincidir con el de tu impresora. El estándar de facto en el mercado doméstico y de taller es 1,75 mm: lo usan prácticamente todas las máquinas FDM de escritorio actuales, incluidas las Creality. Existe también un diámetro de 2,85 mm (a veces llamado 3 mm), pero es minoritario y propio de algunas impresoras concretas. Si compraste tu equipo en los últimos años, casi con total seguridad necesitas 1,75 mm.
Aquí entra una de las claves de la calidad: la tolerancia de diámetro. Un buen filamento mantiene un grosor muy constante a lo largo de toda la bobina, sin variaciones que descuadren el caudal de plástico que sale por la boquilla. Cuando el diámetro baila, el extrusor unas veces empuja de más y otras de menos, y eso se traduce en defectos de superficie y en piezas con resistencia desigual. Todo nuestro filamento Winkle es de 1,75 mm con control de diámetro, precisamente para que el caudal sea estable de principio a fin de la bobina.
El PLA es, con diferencia, el filamento más usado y el mejor para iniciarse en la impresión 3D. Imprime a temperatura relativamente baja, no necesita cama caliente obligatoria ni recinto cerrado, apenas se deforma al enfriar y perdona errores de ajuste. Por eso es el material recomendado para tus primeras piezas y para todo lo decorativo: figuras, maquetas, prototipos visuales, regalos personalizados y objetos donde manda el acabado y la facilidad por encima de la resistencia mecánica.
Su contrapartida es que el PLA es rígido pero frágil y aguanta mal el calor: una pieza de PLA dentro de un coche al sol o cerca de una fuente de calor puede reblandecerse y deformarse. Mientras tu objeto viva a temperatura ambiente y no reciba grandes esfuerzos, el PLA es perfecto. Para conocer acabados, colores y series concretas, entra en la categoría de filamento PLA, donde está el detalle de cada bobina.
Cuando una pieza tiene que trabajar de verdad —soportar peso, recibir golpes suaves, hacer de soporte o de pieza funcional— el salto natural desde el PLA es el PETG. Es un material tenaz: no se rompe en seco como el PLA, sino que aguanta mejor la flexión y el impacto, y resiste algo más el calor y la humedad ambiental. Imprime a temperatura más alta que el PLA, normalmente con cama caliente, pero sigue siendo accesible y no exige recinto cerrado.
El PETG es la elección típica para piezas funcionales de taller, recipientes, herrajes impresos, carcasas que no sufren mucho calor y, en general, para todo lo que tiene que servir y durar sin entrar todavía en el terreno de la ingeniería pura. Es un material muy versátil que cubre la inmensa mayoría de necesidades intermedias. En la categoría de filamento PETG verás las referencias y colores disponibles.
Por encima del PETG están los materiales técnicos, pensados para piezas que deben resistir calor, intemperie o agresiones químicas. El ABS es un clásico de la ingeniería y la automoción: resiste bien el calor y es mecanizable, pero exige cama caliente y, preferiblemente, un recinto cerrado para evitar que la pieza se despegue o se agriete al enfriar. El ASA es como un ABS mejorado para exterior: aguanta el sol y la intemperie sin amarillear ni degradarse, ideal para piezas que van a vivir fuera. El PP (polipropileno) destaca por su tenacidad y su resistencia química, perfecto para bisagras vivas y piezas que tocan productos agresivos.
Estos materiales dan piezas más resistentes, pero son más exigentes de imprimir: requieren ajustar bien la temperatura, controlar las corrientes de aire y, en muchos casos, una impresora preparada para ello. No te metas en técnicos solo por tener lo más resistente; ve a ellos cuando la pieza realmente lo necesite. Si ese es tu caso, en la categoría de filamentos técnicos tienes ABS, ASA y PP, y por WhatsApp te ayudamos a elegir el adecuado.
Hay un cuarto grupo que no encaja en la escala de rigidez de los anteriores: los flexibles. El más común es el TPU, un material elástico parecido a la goma que se dobla, estira y recupera su forma sin romperse. Sirve para fundas, juntas, topes, ruedas, correas y cualquier pieza que deba absorber impactos o adaptarse por flexión. No es un material para empezar —el extrusor tiene que estar bien ajustado y se imprime despacio— pero es la única opción cuando la pieza necesita ser blanda. Lo mencionamos como tipo para que sepas que existe y cuándo recurrir a él.
La forma correcta de elegir filamento no es preguntarse cuál es el mejor, sino qué tiene que hacer tu pieza. Si es decorativa o un prototipo visual y vivirá a temperatura ambiente, PLA. Si es funcional, recibe esfuerzo y tiene que durar, PETG. Si va a estar al sol o a la intemperie, ASA. Si es de ingeniería, automoción o sufre calor, ABS. Si toca productos químicos o necesita bisagras vivas, PP. Y si tiene que doblarse o amortiguar, un flexible TPU.
Ese razonamiento simple —decorativa, funcional, exterior, mecánica, flexible— resuelve la mayoría de decisiones sin necesidad de ser un experto. El asistente de esta página te lleva por ese camino en dos preguntas, y si la pieza es delicada o cara de fallar, lo afinamos contigo. La idea es que no gastes una bobina entera en pruebas para descubrir que el material no era el adecuado.
Cada material tiene su ventana de temperatura de impresión, y respetarla es lo que separa una pieza limpia de un churro. Como referencia orientativa, el PLA imprime en torno a 190-220 °C y no necesita cama caliente obligatoria; el PETG ronda los 230-250 °C con cama caliente; y el ABS o el ASA se mueven hacia 240-260 °C, con cama caliente y, a ser posible, recinto cerrado. Estos valores vienen indicados en cada bobina y conviene afinarlos con una pieza de calibración la primera vez que estrenas un material o un color.
La adhesión a la cama es el otro punto crítico: una primera capa que no agarra arruina la impresión. Una cama nivelada y limpia, la temperatura correcta y, si hace falta, un poco de laca o adhesivo, resuelven casi todos los problemas de despegue. Los materiales técnicos son más sensibles a las corrientes de aire, que provocan grietas entre capas; por eso se prefiere un entorno cerrado. Si tu impresora se porta raro con un material concreto, escríbenos y revisamos juntos el perfil.
El enemigo silencioso del filamento es la humedad. El plástico absorbe agua del aire, y esa agua, al fundirse en la boquilla, se convierte en vapor: aparecen burbujas, chasquidos al imprimir, hilos finos por toda la pieza y un acabado pobre. Los materiales más higroscópicos son el PETG, el ABS, el ASA, el nailon y los flexibles; el PLA aguanta algo mejor, pero tampoco conviene tenerlo expuesto durante meses.
La regla es sencilla: guarda las bobinas en bolsa o caja hermética con desecante (gel de sílice) o al vacío, y lejos de zonas húmedas como sótanos o cuartos sin ventilación. Si una bobina ya ha cogido humedad, no la tires: se recupera secándola en un deshidratador o secador de filamento durante unas horas. Nuestras bobinas Winkle llegan selladas al vacío precisamente para que empieces a imprimir con el material en condiciones óptimas; una vez abiertas, trátalas con el mismo cuidado.
La unidad de venta habitual es la bobina de 1 kg de filamento de 1,75 mm. Cuánto hilo da depende de la densidad del material: el PLA, más denso, rinde algo menos de longitud, mientras que un PETG o un ABS dan algo más; como referencia, hablamos del orden de 330-400 metros por kilo según el material. Esa longitud se traduce en muchas piezas, pero el número exacto depende del tamaño, el relleno y el grosor de pared de cada modelo.
Para planificar de verdad, no te fíes de aproximaciones: tu programa de laminado calcula los gramos exactos que consume cada pieza antes de imprimirla. Así sabes cuántas unidades te salen por bobina y puedes optimizar el relleno para gastar menos sin comprometer la resistencia. En producción, ese cálculo es lo que te permite poner un coste de material por pieza realista.
El filamento que vendemos es Winkle, una marca española que fabrica en Salamanca. Trabajar con un fabricante nacional tiene ventajas concretas: control de diámetro constante a lo largo de la bobina, materiales con perfiles fiables y repetibles, y la tranquilidad de un producto con respaldo cercano en lugar de filamento genérico de origen incierto. La diferencia se nota en la regularidad de la impresión: cuando el material es constante, los ajustes que te funcionaron en una bobina te siguen funcionando en la siguiente.
Las bobinas Winkle llegan selladas al vacío, lo que evita que el material coja humedad antes de que lo estrenes. Esto es especialmente importante en los materiales higroscópicos, donde una bobina mal conservada de fábrica te da problemas desde la primera pieza. Tener una marca de referencia y mantenerla simplifica mucho la vida del taller: menos sorpresas, menos recalibraciones y un coste por pieza predecible. Para conocer la gama completa y la filosofía de la marca, visita la página de la marca Winkle.
Una duda muy común es si el filamento Winkle solo sirve para una marca de impresora. No: el filamento es un consumible estándar. Cualquier impresora FDM que use hilo de 1,75 mm puede imprimir con Winkle, ya sea una Creality de las que vendemos —Ender, K1, K2…— o una máquina de otra marca. Lo único que cambia de una impresora a otra es el perfil de temperatura y velocidad que apliques a cada material, y eso lo ajustas en el slicer.
Esto te da libertad total: puedes tener varias impresoras de marcas distintas y alimentarlas todas con la misma marca de filamento, unificando proveedor y simplificando el stock del taller. Si acabas de comprar la impresora con nosotros, o estás pensando en ampliar tu parque de máquinas, en la categoría de impresoras 3D Creality tienes los modelos que vendemos, y combinan perfectamente con el filamento Winkle.
Vender filamento es fácil; acertar con el que necesita tu pieza, no tanto. Por eso lo importante no es solo tener stock en España con envío rápido —que lo tenemos— sino el asesoramiento detrás: te ayudamos a elegir entre PLA, PETG o técnicos según lo que vayas a imprimir, a configurar el perfil de tu impresora y a resolver problemas de adhesión, humedad o acabado. Ese soporte técnico real, en español y con gente que imprime de verdad, es lo que evita que pierdas tiempo y material.
Si tienes cualquier duda sobre qué bobina comprar, cómo conservarla o por qué tu impresora hace algo raro con un material, escríbenos por WhatsApp y lo vemos contigo. Para equipos completos, la financiación la gestionamos internamente en MDPI: pregúntanos y te explicamos cómo funciona. La idea es sencilla: que tu siguiente impresión salga bien a la primera, y que tengas a quien preguntar cuando algo no encaje.
Una bobina estándar de 1 kg de filamento de 1,75 mm da, según el material, en torno a 330-400 metros de hilo (el PLA, más denso, rinde algo menos de longitud que un PETG o un ABS). Cuántas piezas salgan depende del tamaño, el relleno y el grosor de pared, pero como referencia con 1 kg puedes imprimir decenas de piezas pequeñas o varias piezas medianas. Para un cálculo fino, tu programa de laminado (slicer) te dice los gramos exactos de cada modelo antes de imprimir.
El PLA. Es el material más sencillo: imprime a baja temperatura, no necesita recinto cerrado, casi no se deforma y perdona errores de ajuste, por eso es el ideal para iniciarse y para piezas decorativas. Cuando domines el PLA y necesites más resistencia, el siguiente paso natural es el PETG. Si tienes dudas con tu primera bobina, pregúntanos por WhatsApp y te orientamos.
Casi con total seguridad 1,75 mm: es el diámetro estándar de prácticamente todas las impresoras FDM de escritorio actuales, incluidas las Creality. El de 2,85 mm (a veces llamado 3 mm) es minoritario y propio de algunas máquinas concretas. Revisa el extrusor de tu impresora o su manual, pero si compraste una impresora doméstica o de taller en los últimos años, lo tuyo es 1,75 mm. Todo nuestro filamento Winkle es de 1,75 mm.
El gran enemigo del filamento es la humedad: absorbe agua del aire y eso provoca burbujas, chasquidos al imprimir y peor acabado, sobre todo en PETG, ABS, ASA y nailon. Guárdalo en una bolsa o caja hermética con bolsas de gel de sílice (desecante), o al vacío, y fuera de zonas húmedas. Si una bobina ya ha cogido humedad, se recupera secándola en un deshidratador o secador de filamento; nuestras bobinas Winkle llegan selladas al vacío precisamente para que entren en juego frescas.
Sí, siempre que sea una impresora FDM (de hilo) que use filamento de 1,75 mm, que es el estándar del mercado. Es compatible con las Creality que vendemos y con cualquier otra marca de impresora FDM. Lo único que cambia entre máquinas es el ajuste de temperatura de cada material, que viene indicado en la bobina; si nos dices qué impresora tienes, te ayudamos a afinar el perfil por WhatsApp.
En resumen: el PLA es el más fácil y vistoso, pero rígido y poco resistente al calor, ideal para decoración. El PETG es el equilibrio: tenaz, resistente y sigue siendo asequible de imprimir, perfecto para piezas funcionales. El ABS es el más técnico y resistente al calor, pensado para ingeniería, pero exige cama caliente y preferiblemente recinto cerrado. Cada uno tiene su página: elige según si tu pieza es decorativa, funcional o de exigencia técnica.
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