Calculadora de coste de grabado láser
Calcula lo que te cuesta de verdad cada pieza grabada o cortada con láser —incluyendo amortización de la máquina, luz, material y tu tiempo— y qué precio deberías cobrar. Cambia cualquier dato y el resultado se actualiza al instante.
El trabajo
Tu máquina
Costes por hora
Tu precio
| Desglose por pieza | |
|---|---|
| Material | — |
| Amortización de la máquina | — |
| Electricidad | — |
| Consumibles y mantenimiento | — |
| Tu tiempo (láser + preparación) | — |
| Mermas y fallos | — |
| Coste total por pieza | — |
Los números salen de los datos que tú metes. Es una estimación para orientarte, no un presupuesto cerrado.
Por qué poner precio «a ojo» te come el beneficio en el láser
En grabado y corte láser el material casi nunca es el gasto principal. Una plancha de contrachapado o una placa de metacrilato cuestan poco por pieza; lo que de verdad pesa son los costes que no ves en la factura del proveedor: la máquina amortizándose hora a hora, los consumibles que se van agotando en silencio y, sobre todo, tu tiempo.
El tiempo es el que más se subestima. Preparar el archivo (vectorizar, limpiar nodos, ordenar capas, definir potencia y velocidad), hacer una prueba en un recorte, colocar la pieza, enfocar, quitarla, limpiar el humo o desenmascarar: nada de eso lo hace la máquina sola y todo eso vale dinero. Si cobras solo los minutos que el cabezal está encendido, estás regalando la mitad del trabajo.
La calculadora de esta página existe para eso: para que el precio salga de una suma de líneas reales y no de una intuición. Puedes seguir aplicando tu criterio comercial después, pero al menos sabrás desde qué número estás negociando.
Qué significa cada línea del desglose y de dónde sacar el dato
- Unidades del pedido. Cuántas piezas iguales entran en ese encargo. Es lo que reparte el trabajo de preparación entre muchas piezas o lo concentra en una sola.
- Coste del material por pieza. Precio real de la plancha o del soporte dividido entre las piezas que sacas de ella, contando el despiece real, no el teórico. Si de un tablero salen 12 piezas y no 14 porque hay que dejar margen de sujeción, el divisor son 12.
- Minutos de máquina por pieza. El dato honesto lo da tu propio software o el panel de la máquina al lanzar el trabajo. Depende de potencia, velocidad, número de pasadas, resolución del grabado y del material: el mismo dibujo puede tardar el triple en corte que en grabado superficial.
- Minutos de preparación por pieza. Archivo, pruebas, montaje y desmontaje, limpieza. Cronométralo una vez de verdad; casi siempre es más de lo que uno cree.
- Precio de la máquina, años de amortización, horas al día y días al mes. Con esos cuatro datos la calculadora reparte lo que costó el equipo entre las horas que realmente vas a trabajar. Sé realista con las horas: si pones más horas de las que trabajas, la amortización por pieza sale artificialmente barata.
- Consumo en W y precio del kWh. El consumo lo tienes en la placa o la ficha del equipo; el precio del kWh, en tu factura. Aviso honesto: en máquinas pequeñas la electricidad suele ser una cifra ridícula al lado de tu hora de trabajo. Está en el cálculo por rigor, no porque vaya a cambiar el precio.
- Consumibles por pieza. Aquí es donde muchos ponen cero y se equivocan. Ver el apartado siguiente.
- Tu hora de trabajo. Lo que necesitas ganar por hora para que el taller se sostenga, no lo que te gustaría cobrar en un mundo ideal.
- Mermas y fallos (%). Piezas que salen mal, pruebas quemadas, material desperdiciado. Si nunca has medido tu tasa real, empieza por un porcentaje bajo y ajústalo con lo que veas mes a mes.
- Margen (%) y precio que ibas a cobrar. El primero define tu beneficio objetivo; el segundo sirve para comparar y ver si tu precio intuitivo estaba por encima o por debajo del coste real.
Los consumibles del láser existen, aunque no los compres cada semana
Un láser no gasta «tinta», pero sí se desgasta. Lo que debes repartir entre las piezas cambia según la tecnología:
- Diodo. Es el más barato de comprar y el más asequible de mantener, pero también el más lento cortando, sobre todo en espesores medios y altos. Un corte lento significa más minutos de máquina por pieza, así que lo que ahorras en compra lo puedes perder en tiempo si haces mucho corte. Consumibles habituales: la protección o lente frontal, que se ensucia con humo y resina y pierde eficacia, y la asistencia de aire.
- CO2. El tubo es un consumible con vida útil en horas: no falla de golpe, va perdiendo potencia hasta que un trabajo que antes cortaba en una pasada empieza a necesitar dos. Ese tubo hay que repartirlo entre las horas de trabajo igual que la máquina, o el día que toque cambiarlo el gasto te llega de golpe. Súmale espejos, lente de enfoque, boquilla y filtros o turbina de extracción.
- Fibra. Pensado para marcar y grabar metal, con una vida útil de la fuente muy larga en comparación. Aquí el coste por hora tiende a estar más en la amortización del equipo que en el consumible, y la lente de campo es la pieza a cuidar.
La forma práctica de rellenar la casilla de consumibles es sencilla: coge lo que te cuesta el juego de recambios que sabes que vas a cambiar (lente, boquilla, filtro, tubo si aplica), estima cada cuántas horas lo cambias, divide y multiplica por las horas de máquina de esa pieza. No es exacto, pero es infinitamente mejor que poner cero.
Margen sobre precio y margen sobre coste no son lo mismo
Este es el error que más dinero cuesta y el más fácil de arreglar. La calculadora aplica margen sobre el precio de venta: precio = coste ÷ (1 − margen/100). No es lo mismo que sumar ese porcentaje al coste.
Ejemplo con números comprobados. Supón un coste de 10,00 € por pieza y un margen objetivo del 40 %:
- Bien calculado: 10,00 ÷ (1 − 0,40) = 10,00 ÷ 0,60 = 16,67 €. Beneficio: 6,67 €, que sobre 16,67 € es exactamente el 40 %.
- Mal calculado (sumando el 40 % al coste): 10,00 × 1,40 = 14,00 €. Beneficio: 4,00 €, que sobre 14,00 € es un 28,6 %, no un 40 %.
Son 2,67 € menos por pieza creyendo que cobras lo mismo. En un pedido de 200 unidades, 533 € de diferencia. Si tu proveedor o tu gestor te habla de márgenes, asegúrate de que hablan del mismo tipo antes de comparar.
Un desglose de ejemplo, línea a línea
Cifras de ejemplo, no de ninguna máquina concreta: equipo de 3.000 €, 4 horas de uso al día, 20 días al mes, 4 años de amortización. Eso son 4 × 20 × 12 × 4 = 3.840 horas, es decir 0,78 € por hora de máquina solo de amortización.
| Concepto | Cálculo | Importe |
|---|---|---|
| Material | Dato del pedido | 1,20 € |
| Amortización | 0,78 €/h × 0,1 h (6 min) | 0,08 € |
| Electricidad | 0,06 kW × 0,20 €/kWh × 0,1 h | menos de 0,01 € |
| Consumibles | Reparto por hora de uso | 0,05 € |
| Tu tiempo | 6 min de preparación a 20 €/h | 2,00 € |
| Base | Suma | 3,33 € |
| Mermas 5 % | 3,33 × 0,05 | 0,17 € |
| Coste | Base + mermas | 3,50 € |
| Precio con 40 % de margen | 3,50 ÷ 0,60 | 5,83 € |
Fíjate en la lección: la electricidad de esa pieza no llega ni a un céntimo, mientras que tu tiempo vale 2,00 €. Todas las discusiones sobre el consumo eléctrico del láser son ruido comparadas con cuántos minutos tuyos entran en cada pieza.
Tiradas grandes y piezas únicas se cotizan distinto
La preparación es un coste fijo por encargo, no por pieza. Si montar el archivo y hacer las pruebas te lleva 30 minutos y tu hora son 20 €, ese trabajo vale 10 €. Repartido entre 100 piezas son 0,10 € por unidad; en una pieza única, son 10 € enteros que alguien tiene que pagar.
De ahí salen dos criterios prácticos:
- Tirada. Introduce los minutos de preparación ya divididos entre las unidades. El precio por pieza baja de forma natural y puedes ofrecer escalados honestos, sin regalar margen.
- Pieza única o personalización. Cárgale la preparación completa o aplica un mínimo de pedido. Un encargo de una sola pieza grabada rara vez es rentable si lo cobras al precio unitario de una tirada de cien.
Errores que se pagan caros
- No contar las pruebas. Material nuevo, acabado nuevo o proveedor nuevo significa tests de potencia y velocidad. Ese recorte quemado y esos minutos van dentro del pedido o los pagas tú.
- Estirar la lente. Una lente sucia o gastada obliga a bajar velocidad o añadir pasadas para conseguir el mismo corte. Aparentemente ahorras un recambio; en realidad estás pagando más minutos de máquina y arriesgando piezas mal cortadas.
- Aceptar material del cliente sin margen de merma. Si trae justo las unidades que necesita y una sale mal, el problema es tuyo. Pide siempre unidades de más para pruebas y fallos, y déjalo por escrito antes de empezar.
- Olvidar el tubo de CO2. Es el consumible más caro y el más silencioso: no avisa, solo va perdiendo potencia. Si no lo repartes por hora, un día te encontrarás con una factura que no habías cobrado a nadie.
- Copiar el precio del vecino. Su máquina, sus horas y su material no son los tuyos. Puedes mirar el mercado para situarte, pero el suelo por debajo del cual no puedes bajar lo marca tu coste, no el suyo.
Preguntas frecuentes
¿Debo cobrar los minutos de máquina si mientras tanto hago otra cosa?
Sí, aunque no estés delante. Esos minutos ocupan la máquina, la desgastan y consumen electricidad, y bloquean la posibilidad de lanzar otro trabajo. Lo que sí cambia es cómo valoras tu hora: si puedes atender otro pedido mientras corta, no sumes tu tiempo personal a esos minutos, solo amortización, luz y consumibles. Tu tiempo se cobra en preparación, montaje y control.
¿Cuántos años pongo para amortizar la máquina?
Usa el tiempo durante el que esperas trabajar con ella de forma rentable, no su vida máxima teórica. Plazos cortos suben el coste por pieza pero te dejan margen para renovar equipo; plazos largos abaratan la pieza y te dejan expuesto si la máquina se queda corta antes. Si dudas, calcula con dos plazos distintos y compara los precios que salen.
¿Qué porcentaje de mermas es razonable?
Depende de tu experiencia, del material y de si el trabajo es repetido o nuevo. Un encargo que ya has hecho muchas veces con material conocido tendrá una tasa muy baja; un material nuevo, un acabado delicado o una geometría complicada la disparan. Lo honesto es medirlo: apunta durante un mes cuántas piezas y recortes tiras y usa tu dato real en vez de una cifra prestada.
El precio que me sale es más alto que el de la competencia. ¿Qué hago?
Primero, comprueba que has cargado bien el tiempo de preparación y las mermas, que es donde más gente se equivoca hacia arriba. Si el número es correcto, tienes tres caminos: reducir minutos (mejor optimización del archivo, plantillas de montaje, agrupar piezas), ajustar el margen conscientemente sabiendo cuánto ganas, o defender el precio por acabado y plazo. Vender por debajo del coste no es competir.
¿La electricidad influye tanto como dicen?
En equipos pequeños de grabado, muy poco. Un consumo de decenas o pocos cientos de vatios durante minutos supone céntimos o fracciones de céntimo por pieza, muy lejos del peso de tu tiempo. Gana relevancia en máquinas de más potencia, con extracción y refrigeración funcionando muchas horas seguidas. Está en el cálculo para que el desglose sea completo, pero rara vez es lo que decide tu precio.
¿Cómo estimo el coste de consumibles si no sé cuánto duran?
Toma el precio del recambio que sabes que vas a necesitar (lente, boquilla, filtro, tubo si tu equipo es de CO2), estima con prudencia cada cuántas horas de uso lo cambias y divide. Multiplicando por las horas de máquina de la pieza tienes una cifra aproximada. Anota las fechas reales de cada cambio y en unos meses tendrás un dato tuyo, mucho mejor que cualquier estimación.
¿Un láser de diodo sale más barato por hora que uno de CO2?
En amortización y consumibles suele salir más barato, porque el equipo cuesta menos y no tiene tubo que reponer. Pero en corte es más lento, y más minutos por pieza pueden anular esa ventaja e incluso invertirla. La comparación correcta no es el coste por hora sino el coste por pieza terminada: mide el mismo trabajo en ambos y compara el resultado final.
¿Debo poner un pedido mínimo?
Es lo habitual cuando hay preparación de archivo. Calcula el coste de un encargo de una sola unidad con la preparación completa dentro y verás por qué: casi siempre el precio resultante es difícil de defender por pieza. Un importe mínimo por trabajo, o una tarifa de preparación separada del precio unitario, resuelve el problema y es transparente para el cliente.

